Segunda opinión en Demencia, Alzheimer, Parkinson y Enfermedad Cerebrovascular
La segunda opinión en casos complejos de Demencia, Alzheimer, Parkinson y Enfermedad Cerebrovascular es nuestra especialidad.
Nuestro Instituto cuenta con 30 años de experiencia en la evaluación de casos complejos, de diagnóstico dudoso o indefinido.
Esta especialidad consiste en el análisis de los casos clínicos con estudios y tratamientos previos recibidos, complementando las evaluaciones de un diagnóstico y orientando hacia un tratamiento específico u otros tratamientos que no hayan sido otorgados al paciente.
De ningún modo intentamos competir sino colaborar con el médico actuante o de cabecera del paciente. De hecho, nuestra “opinión” es una herramienta más para que el médico actuante local disponga para poder así asegurar un diagnóstico y apuntar a un tratamiento lo más acertado posible a la situación del paciente.
En este conjunto de consultas llamada “segunda opinión”, no solo se tienen en cuenta los factores exclusivamente médicos, sino también:
Emocionales, familiares y su entorno, el estado del cuidador, ambientales, nutricionales, arquitectónicos, legales, financieros, planificación de decisiones futuras (geriatrización, decisión en estadios críticos de la vida, entre otros).
Considera el siguiente escenario. Tu médico entra al consultorio con los resultados de tus pruebas. Tiene un aspecto sombrío. Tus síntomas indican que hay algo serio; el doctor quiere empezar un tratamiento de inmediato —no hay tiempo que perder—. Estás en un estado de conmoción. Tus instintos de supervivencia te gritan: ¡haz lo que dice el médico!
Ahora, considera un escenario diferente. Tu médico entra y sonríe. Las pruebas son negativas. Esos síntomas que tanto te preocupan no parecen presentar problemas. Toma ibuprofeno y regresa en seis meses. Sientes alivio. Pero todavía piensas que algo no está bien.
En cualquiera de estas situaciones, el siguiente paso debe ser el mismo: buscar una segunda opinión.
Un estudio del 2015 halló que buscar una segunda opinión llevó a cambios en el curso del tratamiento para un 37% de los pacientes, y en un 15% de los casos se modificó el diagnóstico. Si hay más de un tercio de probabilidades de que la primera recomendación de tu médico no sea la mejor manera de proceder, ¿no te conviene examinar todas tus opciones de tratamiento?
«Recibir una segunda opinión es una buena práctica médica», señala R. Ruth Linden, presidenta de “Tree of Life Health Advocates” en San Francisco, que ayuda a los pacientes a navegar el sistema de cuidado de salud. «El conocimiento médico siempre está cambiando; nuevos tratamientos se desarrollan constantemente. Puede haber ensayos clínicos disponibles y otros tipos de procedimientos o terapias experimentales».

Dr. Janus Kremer
Médico Neurólogo
Fellow de la Universidad de Toronto en Neurología de la conducta.
Segunda opinión en Demencia, Alzheimer, Parkinson y Enfermedad Cerebrovascular
La segunda opinión en casos complejos de Demencia, Alzheimer, Parkinson y Enfermedad Cerebrovascular es nuestra especialidad.
Nuestro Instituto cuenta con 30 años de experiencia en la evaluación de casos complejos, de diagnóstico dudoso o indefinido.
Esta especialidad consiste en el análisis de los casos clínicos con estudios y tratamientos previos recibidos, complementando las evaluaciones de un diagnóstico y orientando hacia un tratamiento específico u otros tratamientos que no hayan sido otorgados al paciente.
De ningún modo intentamos competir sino colaborar con el médico actuante o de cabecera del paciente. De hecho, nuestra “opinión” es una herramienta más para que el médico actuante local disponga para poder así asegurar un diagnóstico y apuntar a un tratamiento lo más acertado posible a la situación del paciente.
En este conjunto de consultas llamada “segunda opinión”, no solo se tienen en cuenta los factores exclusivamente médicos, sino también:
Emocionales, familiares y su entorno, el estado del cuidador, ambientales, nutricionales, arquitectónicos, legales, financieros, planificación de decisiones futuras (geriatrización, decisión en estadios críticos de la vida, entre otros).
Considera el siguiente escenario. Tu médico entra al consultorio con los resultados de tus pruebas. Tiene un aspecto sombrío. Tus síntomas indican que hay algo serio; el doctor quiere empezar un tratamiento de inmediato —no hay tiempo que perder—. Estás en un estado de conmoción. Tus instintos de supervivencia te gritan: ¡haz lo que dice el médico!
Ahora, considera un escenario diferente. Tu médico entra y sonríe. Las pruebas son negativas. Esos síntomas que tanto te preocupan no parecen presentar problemas. Toma ibuprofeno y regresa en seis meses. Sientes alivio. Pero todavía piensas que algo no está bien.
En cualquiera de estas situaciones, el siguiente paso debe ser el mismo: buscar una segunda opinión.
Un estudio del 2015 halló que buscar una segunda opinión llevó a cambios en el curso del tratamiento para un 37% de los pacientes, y en un 15% de los casos se modificó el diagnóstico. Si hay más de un tercio de probabilidades de que la primera recomendación de tu médico no sea la mejor manera de proceder, ¿no te conviene examinar todas tus opciones de tratamiento?
«Recibir una segunda opinión es una buena práctica médica», señala R. Ruth Linden, presidenta de “Tree of Life Health Advocates” en San Francisco, que ayuda a los pacientes a navegar el sistema de cuidado de salud. «El conocimiento médico siempre está cambiando; nuevos tratamientos se desarrollan constantemente. Puede haber ensayos clínicos disponibles y otros tipos de procedimientos o terapias experimentales».