Demencia
Es una enfermedad del Sistema Nervioso Central (SNC) que se caracteriza por la aparición de múltiples síntomas (síndrome), tales como alteraciones en la memoria inmediata y retrógrada, orientación, lenguaje, escritura, cálculo, alteración del pensamiento abstracto, capacidad de ejecución, entre otros.
Este déficit está determinado por la disfunción neuronal o por la muerte de estas neuronas.
Las causas puede ser múltiples causas (pluripatología): la falta de riego sanguíneo, degeneración de las neuronas y otras enfermedades tanto locales como generales que afectan al buen funcionamiento del sistema nervioso, o a la supervivencia de las neuronas.
Esta pérdida global de funciones tiene un curso progresivo e interfiere en las actividades de la persona así como en su relación social y laboral.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a esta patología como uno de los tres grandes retos sanitarios que tienen los países desarrollados para el siglo XXI, junto al Sida y el Cáncer.
Es una enfermedad edad dependiente que afectando al 9 por ciento de las personas mayores de 65 años y al 39 por ciento de los mayores de 90 años. En cuanto a la distribución por sexos, afecta predominantemente a las mujeres, debido a su mayor esperanza de vida.
Tipos de demencia
Las causas que pueden generar un Síndrome Demencial son más de 60, entre algunas de las más importantes causas tenemos:
Degenerativas: Enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Pick, enfermedad de cuerpos de Lewis, etc.
Endócrinas: disfunciones tiroideas, disfunciones paratifoideas, etc.
Multiinfarto: demencias vasculares, enfermedad de Biswanger, etc.
Expansivas: hidrocefalia a presión normal, tumoral, metastásicas.
Nutricional: desnutrición, déficit de vitamina B12, déficit de A, fólico.
Contusional: hematoma subdural, demencia pugilística, etc.
Infecciosa: SIDA, sífilis, enfermedades por virus lentos, etc.
Alcoholica: alcoholismo, tóxicos, fármacos, etc.
De todas, las más frecuentes son las degenerativas y dentro de estas la enfermedad de Alzheimer que representa más del 50 a 65 por ciento de todos los síndromes demenciales.
Cuándo se produce
La demencia se produce cuando existe un déficit funcional o estructural a nivel neuronal lo suficientemente importante como para afectar a las funciones superiores del SNC y a la vida de relación sociolaboral. Dichos déficits se instauran de forma progresiva y permanente en el tiempo.
A quién debemos dirigirnos
A su médico de familia, a su geriatra, neurólogo o psiquiatra, quienes examinarán su historia clínica y le pedirán una serie de pruebas analíticas y de imágenes.
Una vez diagnosticado el paciente, hemos de conocer en qué fase está y cual va a ser la evolución de la enfermedad. Generalmente es posible dividirla en tres etapas:
1º Fase Inicial (dura de 3 a 4 años): en ella aparecen los fallos de memoria, pérdida de palabras, nombres y objetos, déficit en la concentración, trastornos de personalidad y de ánimo, confundiendo muchas veces el cuadro con la ansiedad o una depresión.
El paciente se puede perder en viajes en lugares no conocidos, presenta un bajo rendimiento laboral. En esta etapa, puede llevar una vida prácticamente normal, tan sólo presenta algunos fallos de memoria y una cierta reiteración.
2º Fase Intermedia (suele durar de 2 a 3 años): En esta fase aparecen además de los trastornos en la memoria inmediata, también en la memoria remota, con disminución en los acontecimientos actuales, déficit en el recuerdo de su historia natural. También es posible encontrarse con cuadros de apraxia, alteración en el manejo de las finanzas e incapacidad para realizar tareas complejas, desorientación en tiempo y espacio, agnosia con incapacidad para recordar personas y caras familiares, y trastornos en el lenguaje, en el contenido del pensamiento, en la conducta y en la percepción. No suelen requerir ayuda para el aseo ni para comer.
3º Fase Terminal (suele durar de 2 a 3 años): El enfermo es incapaz de valerse por sí mismo en las actividades de la vida diaria. No conoce a sus familiares, tiene una total desorientación en espacio y tiempo, pérdida de las habilidades verbales; presenta trastornos en la continencia de esfínteres, en la marcha y sus capacidades de relación cada vez son menores. Necesita una ayuda constante y permanente.
Qué tratamiento darle
Existen fármacos que retrasan la evolución de la enfermedad, pero su efectividad aumenta dependiendo del estadío en que se encuentre y, por tanto, de la precocidad con la que lo instauremos.
Entre estos, destacan los fármacos que inhiben la degradación de la acetilcolina (donezepilo ,rivastigmina, galantamina), que pueden generar efectos secundarios dosis-dependientes como los que afectan al aparato digestivo (inapetencia, nauseas, vómitos y trastorno del habito intestinal), al sistema cardiovascular (bradicardia, sincope, bloqueo sinoauricular y auriculoventriculares), al sistema nervioso, (trastorno del sueño, cefaleas, mareos, agitación); a nivel muscular (astenia, calambres, mialgias).
No deben utilizarse si nuestro enfermo tiene una úlcera gastroduodenal, o en caso de intervención quirúrgica reciente. Se deben utilizar con cuidado en caso de enfermedades hepáticas, colon irritable, EPOC, asma, epilepsia, enfermedades cardiacas (bloqueos y enfermedades del seno), prostatismo, retenciones urinarias y glaucoma.
Así mismo, el paciente puede tener prescritos otros fármacos que mejoren la neurotransmisión (citicolina, nicotina), que actúen como neuroprotectores (Memantine). O bien psicofármacos para controlar las manifestaciones neuropsiquiátricas, entre los que se destacan los ansiolíticos y los inductores de sueño.
Debemos tener presente que muchas veces estos fármacos generan efectos paradójico: en vez de inducirles el sueño y relajarlos, se muestran más ansiosos y no duermen absolutamente nada.
Cómo podemos asistirlos desde el Instituto
Taller de rehabilitación de memoria: está indicado para enfermos en estadíos iniciales que se valen por sí mismos con nivel de escolarización medio-superior. Su actividad consiste en la rehabilitación de funciones superiores presentes y perdidas, con terapias de adaptación y resocialización. Se puede realizar de forma individual o en grupos no superiores a 10 personas. Tiene una periodicidad de 1 a 3 por semana y una duración, de cada sesión, de 2 horas como máximo.
Taller u hospital de día: está indicado para enfermos en estadio leve - moderado con una puntuación y con nivel de escolarización medio-superior. Su actividad consiste en la rehabilitación de las funciones superiores presentes y perdidas, con terapias de resocialización. Tiene una periodicidad de 5 días en semana y una duración máxima de 4 horas
Servicios de ayuda a domicilio: generalmente dependen de los ayuntamientos, y de algunas asociaciones de familiares de enfermos, que apoyan al familiar en el cuidado del enfermo en su hábitat. Tiene una periodicidad variable de al menos 2 días en semana, de 2 horas de duración.
Residencias: estructura asistencial indicada en caso de agotamiento familiar, cuando el paciente tenga un nivel cognitivo inferior con agnosia hacia la familia, desorientación o trastornos de conducta que impidan la vida de relación familiar. Existen dos modalidades de ingreso: de forma permanente o esporádica. Dentro de esta última tenemos la variedad de fines de semana y periodos vacacionales. Las procedencias de estos recursos pueden ser muy variadas. Generalmente son públicas, ONG (AFA), o privadas.
Otro de los grandes problemas es la situación legal de los pacientes con síndromes demenciales, ya que en el transcurso de esta enfermedad va a impedir a la persona gobernarse a sí misma, siendo esto causa de incapacitación judicial.
Lo idóneo es que el paciente manifieste sus deseos cuando aún es capaz, nombrando al tutor, al cuidador, mediante poderes notariales. Si esto no se ha dado a los familiares más directos, corresponde promover el procedimiento para llegar a la declaración de incapacidad.
El fin último del tratamiento de su enfermedad es intentar reincoporarlo lo mejor y más rápido posible a su vida habitual. Por ello, la vuelta a su domicilio debe realizarse lo antes posible una vez estabilizada su enfermedad y cumplidos el resto de objetivos de la hospitalización. Si cree que va a tener problemas de adaptación en este sentido, díganos lo antes posible. El trabajador social de nuestro centro se pondrá en contacto con usted para tratar de solucionarlos.
En cualquier caso debe considerar que la estancia en el hospital también conlleva riesgos de infecciones graves para su familiar, por lo que deberá ser lo más corta posible. Su neurólogo será el que indique, en cada caso, el tiempo adecuado de estancia.
Demencia
Es una enfermedad del Sistema Nervioso Central (SNC) que se caracteriza por la aparición de múltiples síntomas (síndrome), tales como alteraciones en la memoria inmediata y retrógrada, orientación, lenguaje, escritura, cálculo, alteración del pensamiento abstracto, capacidad de ejecución, entre otros.
Este déficit está determinado por la disfunción neuronal o por la muerte de estas neuronas.
Las causas puede ser múltiples causas (pluripatología): la falta de riego sanguíneo, degeneración de las neuronas y otras enfermedades tanto locales como generales que afectan al buen funcionamiento del sistema nervioso, o a la supervivencia de las neuronas.
Esta pérdida global de funciones tiene un curso progresivo e interfiere en las actividades de la persona así como en su relación social y laboral.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) considera a esta patología como uno de los tres grandes retos sanitarios que tienen los países desarrollados para el siglo XXI, junto al Sida y el Cáncer.
Es una enfermedad edad dependiente que afectando al 9 por ciento de las personas mayores de 65 años y al 39 por ciento de los mayores de 90 años. En cuanto a la distribución por sexos, afecta predominantemente a las mujeres, debido a su mayor esperanza de vida.
Tipos de demencia
Las causas que pueden generar un Síndrome Demencial son más de 60, entre algunas de las más importantes causas tenemos:
Degenerativas: Enfermedad de Alzheimer, enfermedad de Pick, enfermedad de cuerpos de Lewis, etc.
Endócrinas: disfunciones tiroideas, disfunciones paratifoideas, etc.
Multiinfarto: demencias vasculares, enfermedad de Biswanger, etc.
Expansivas: hidrocefalia a presión normal, tumoral, metastásicas.
Nutricional: desnutrición, déficit de vitamina B12, déficit de A, fólico.
Contusional: hematoma subdural, demencia pugilística, etc.
Infecciosa: SIDA, sífilis, enfermedades por virus lentos, etc.
Alcoholica: alcoholismo, tóxicos, fármacos, etc.
De todas, las más frecuentes son las degenerativas y dentro de estas la enfermedad de Alzheimer que representa más del 50 a 65 por ciento de todos los síndromes demenciales.
Cuándo se produce
La demencia se produce cuando existe un déficit funcional o estructural a nivel neuronal lo suficientemente importante como para afectar a las funciones superiores del SNC y a la vida de relación sociolaboral. Dichos déficits se instauran de forma progresiva y permanente en el tiempo.
A quién debemos dirigirnos
A su médico de familia, a su geriatra, neurólogo o psiquiatra, quienes examinarán su historia clínica y le pedirán una serie de pruebas analíticas y de imágenes.
Una vez diagnosticado el paciente, hemos de conocer en qué fase está y cual va a ser la evolución de la enfermedad. Generalmente es posible dividirla en tres etapas:
1º Fase Inicial (dura de 3 a 4 años): en ella aparecen los fallos de memoria, pérdida de palabras, nombres y objetos, déficit en la concentración, trastornos de personalidad y de ánimo, confundiendo muchas veces el cuadro con la ansiedad o una depresión.
El paciente se puede perder en viajes en lugares no conocidos, presenta un bajo rendimiento laboral. En esta etapa, puede llevar una vida prácticamente normal, tan sólo presenta algunos fallos de memoria y una cierta reiteración.
2º Fase Intermedia (suele durar de 2 a 3 años): En esta fase aparecen además de los trastornos en la memoria inmediata, también en la memoria remota, con disminución en los acontecimientos actuales, déficit en el recuerdo de su historia natural. También es posible encontrarse con cuadros de apraxia, alteración en el manejo de las finanzas e incapacidad para realizar tareas complejas, desorientación en tiempo y espacio, agnosia con incapacidad para recordar personas y caras familiares, y trastornos en el lenguaje, en el contenido del pensamiento, en la conducta y en la percepción. No suelen requerir ayuda para el aseo ni para comer.
3º Fase Terminal (suele durar de 2 a 3 años): El enfermo es incapaz de valerse por sí mismo en las actividades de la vida diaria. No conoce a sus familiares, tiene una total desorientación en espacio y tiempo, pérdida de las habilidades verbales; presenta trastornos en la continencia de esfínteres, en la marcha y sus capacidades de relación cada vez son menores. Necesita una ayuda constante y permanente.
Qué tratamiento darle
Existen fármacos que retrasan la evolución de la enfermedad, pero su efectividad aumenta dependiendo del estadío en que se encuentre y, por tanto, de la precocidad con la que lo instauremos.
Entre estos, destacan los fármacos que inhiben la degradación de la acetilcolina (donezepilo ,rivastigmina, galantamina), que pueden generar efectos secundarios dosis-dependientes como los que afectan al aparato digestivo (inapetencia, nauseas, vómitos y trastorno del habito intestinal), al sistema cardiovascular (bradicardia, sincope, bloqueo sinoauricular y auriculoventriculares), al sistema nervioso, (trastorno del sueño, cefaleas, mareos, agitación); a nivel muscular (astenia, calambres, mialgias).
No deben utilizarse si nuestro enfermo tiene una úlcera gastroduodenal, o en caso de intervención quirúrgica reciente. Se deben utilizar con cuidado en caso de enfermedades hepáticas, colon irritable, EPOC, asma, epilepsia, enfermedades cardiacas (bloqueos y enfermedades del seno), prostatismo, retenciones urinarias y glaucoma.
Así mismo, el paciente puede tener prescritos otros fármacos que mejoren la neurotransmisión (citicolina, nicotina), que actúen como neuroprotectores (Memantine). O bien psicofármacos para controlar las manifestaciones neuropsiquiátricas, entre los que se destacan los ansiolíticos y los inductores de sueño.
Debemos tener presente que muchas veces estos fármacos generan efectos paradójico: en vez de inducirles el sueño y relajarlos, se muestran más ansiosos y no duermen absolutamente nada.
Cómo podemos asistirlos desde el Instituto
Taller de rehabilitación de memoria: está indicado para enfermos en estadíos iniciales que se valen por sí mismos con nivel de escolarización medio-superior. Su actividad consiste en la rehabilitación de funciones superiores presentes y perdidas, con terapias de adaptación y resocialización. Se puede realizar de forma individual o en grupos no superiores a 10 personas. Tiene una periodicidad de 1 a 3 por semana y una duración, de cada sesión, de 2 horas como máximo.
Taller u hospital de día: está indicado para enfermos en estadio leve - moderado con una puntuación y con nivel de escolarización medio-superior. Su actividad consiste en la rehabilitación de las funciones superiores presentes y perdidas, con terapias de resocialización. Tiene una periodicidad de 5 días en semana y una duración máxima de 4 horas
Servicios de ayuda a domicilio: generalmente dependen de los ayuntamientos, y de algunas asociaciones de familiares de enfermos, que apoyan al familiar en el cuidado del enfermo en su hábitat. Tiene una periodicidad variable de al menos 2 días en semana, de 2 horas de duración.
Residencias: estructura asistencial indicada en caso de agotamiento familiar, cuando el paciente tenga un nivel cognitivo inferior con agnosia hacia la familia, desorientación o trastornos de conducta que impidan la vida de relación familiar. Existen dos modalidades de ingreso: de forma permanente o esporádica. Dentro de esta última tenemos la variedad de fines de semana y periodos vacacionales. Las procedencias de estos recursos pueden ser muy variadas. Generalmente son públicas, ONG (AFA), o privadas.
Otro de los grandes problemas es la situación legal de los pacientes con síndromes demenciales, ya que en el transcurso de esta enfermedad va a impedir a la persona gobernarse a sí misma, siendo esto causa de incapacitación judicial.
Lo idóneo es que el paciente manifieste sus deseos cuando aún es capaz, nombrando al tutor, al cuidador, mediante poderes notariales. Si esto no se ha dado a los familiares más directos, corresponde promover el procedimiento para llegar a la declaración de incapacidad.
El fin último del tratamiento de su enfermedad es intentar reincoporarlo lo mejor y más rápido posible a su vida habitual. Por ello, la vuelta a su domicilio debe realizarse lo antes posible una vez estabilizada su enfermedad y cumplidos el resto de objetivos de la hospitalización. Si cree que va a tener problemas de adaptación en este sentido, díganos lo antes posible. El trabajador social de nuestro centro se pondrá en contacto con usted para tratar de solucionarlos.
En cualquier caso debe considerar que la estancia en el hospital también conlleva riesgos de infecciones graves para su familiar, por lo que deberá ser lo más corta posible. Su neurólogo será el que indique, en cada caso, el tiempo adecuado de estancia.